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Cuánto café por taza: la medida correcta según tu cafetera

Si quieres una cifra y seguir con tu vida: 60 gramos de café molido por litro de agua, o lo que es lo mismo, unos 6 g por cada 100 ml. Es la referencia habitual del filtro en Europa —el estándar de la SCA está en 55 g/l con un margen del 10 %— y funciona bien en goteo y en filtro manual. Pero cuánto café por taza necesitas de verdad depende de la cafetera que tengas delante: un espresso, una italiana y una prensa francesa no siguen la misma proporción y ni siquiera llaman «taza» a la misma cantidad de líquido.

Antes de nada: «taza» no significa lo mismo en cada cafetera

La mitad de los líos con la dosis vienen de aquí. Cuando una italiana dice «6 tazas» no habla de tazas de desayuno, sino de seis servicios de unos 50 ml. Y las «10 tazas» del depósito de una de goteo son tazas de 125 ml.

Referencia Volumen real
Espresso simple 25-30 ml
Espresso doble 50-60 ml
«Taza» de cafetera italiana 45-55 ml
«Taza» del fabricante en goteo 125 ml
Taza de desayuno o mug 200-300 ml

Por eso una moka de seis tazas llena da poco más de un vaso largo: piensa en mililitros y en gramos.

Cuánto café por taza según el método

Espresso: 7-9 g por 25-30 ml

La cesta simple pide entre 7 y 9 g; la doble, entre 16 y 18 g. Lo que de verdad manda es el ratio en peso: por cada gramo de café molido, unos 2 g de bebida en la taza. Es decir, 8 g dentro dan unos 16 g de espresso —en la taza lo ves como 25 ml, la crema ocupa volumen— en 25-30 segundos y a 92-94 °C.

Si sale en 15 segundos, el molido es muy grueso o falta café; si tarda 45, el molido es demasiado fino o te has pasado de dosis. Con cesta presurizada hay menos margen: el filtro compensa la extracción, así que llena la cesta a su capacidad y controla el volumen de salida.

Cafetera italiana: llenar el filtro sin apretar

Aquí no se dosifica, se llena. El embudo está calculado para el agua de la caldera: llénalo al ras y dale un golpecito lateral para asentar el café. Nunca lo prenses. Si lo compactas, el agua no lo atraviesa igual, se abre camino por los bordes y sale un café amargo y quemado.

Tamaño de moka Café en el filtro Agua (hasta debajo de la válvula)
3 tazas 15-17 g ~130 ml
6 tazas 28-30 g ~270 ml
9 tazas 42-45 g ~420 ml

Dos detalles que cambian el resultado: el agua nunca debe tapar la válvula de seguridad, y el fuego va medio-bajo. Retírala en cuanto empiece a gorgotear: el vapor final es el que amarga. Una moka funciona mal a medio llenar, así que al elegir entre las cafeteras italianas, ve al tamaño que uses a diario, no al más grande.

Goteo: 60 g por litro

Aquí la regla del filtro se aplica tal cual. Para un litro, 60 g; para un mug de 250 ml, 15 g; para una «taza» de fabricante de 125 ml, 7-8 g. El rango razonable va de 55 a 65 g por litro: por debajo sale aguado, por encima satura el filtro.

Reparte el café en capa uniforme y moja antes el filtro de papel con agua caliente, tirando esa agua: quita el sabor a cartón.

Prensa francesa: 30 g para medio litro

Ratio de 1:15 a 1:17: 30 g de café molido grueso para 450-500 ml de agua a 93 °C. Cuatro minutos, rompes la costra, retiras la espuma y bajas el émbolo despacio. Sírvelo entero: en la jarra sigue extrayendo y amarga.

Filtro manual (V60, Chemex): 1:16

15 g de café por 250 ml de agua, o 25 g por 400 ml. Es el ratio más tolerante: un gramo de más no arruina nada.

Cápsulas: la dosis ya viene decidida

Una cápsula lleva entre 5 y 7 g de café, prensados en fábrica. No puedes tocar la cantidad, solo el volumen de agua: corto para un espresso, más largo para un lungo. Si te sabe flojo, baja el volumen antes de plantearte dos cápsulas, o pasa a una cápsula de más intensidad: entre las cápsulas compatibles con Nespresso de Lavazza hay donde elegir. Y para alargar el café, añade agua caliente en la taza: pasar más agua por la cápsula solo aporta amargor.

Cuánto café por taza sin báscula: equivalencias en cucharadas

Una báscula de cocina lo resuelve, pero se puede tirar de cuchara. Equivalencias medias para café molido:

  • Cucharada sopera rasa: 5-7 g
  • Cucharada sopera colmada: 10-12 g
  • Cucharadita de postre rasa: 3 g
  • Cuchara medidora de la cafetera: suele estar calibrada a 7 g al ras

Con eso, un mug de goteo de 250 ml son dos cucharadas soperas rasas y media, y una prensa francesa de medio litro, cinco cucharadas rasas.

Tres avisos. El molido fino se compacta y pesa más por cuchara que el grueso, así que la misma cuchara no da los mismos gramos en espresso que en prensa francesa. El tueste también cuenta: cuanto más oscuro, menos pesa la cuchara llena. Y calibra la tuya: pesa una vez una cucharada rasa, apunta el número y ya no necesitas la báscula.

Ajustar al gusto sin romper la extracción

«Flojo» y «subextraído» no son lo mismo, y se arreglan de forma distinta. Antes de tocar la dosis, identifica qué está pasando:

Lo que notas Qué pasa Qué haces
Ácido, salado, se corta en seco Subextracción Muele más fino, sube la temperatura o alarga el tiempo
Amargo, áspero, reseca la boca Sobreextracción Muele más grueso o acorta el tiempo
Equilibrado pero aguado Poca dosis Sube 1-2 g manteniendo el mismo molido
Equilibrado pero demasiado fuerte Mucha concentración Añade agua caliente en la taza, no reduzcas el café

La regla de oro: cambia una sola variable cada vez y en pasos pequeños, 1 g en espresso y 5 g por litro en filtro. Si mueves molido y dosis a la vez, no sabrás cuál ha hecho el efecto. Y no bajes la dosis para suavizar: el agua extrae de más el poco café que queda y sale aguado y amargo a la vez. Diluir en la taza es la forma correcta.

Y ojo al multiplicar. En filtro la proporción aguanta: 60 g por litro valen igual para 300 ml que para 1,2 litros. En espresso no se escala nada, porque la dosis la fija la cesta: para dos cafés, cesta doble o dos pasadas.

El molido cuenta tanto como los gramos

La misma dosis con dos molidos distintos da dos cafés distintos: lo que cambia es la superficie de contacto con el agua. Cada método pide el suyo, y afinarlo cambia la taza tanto como la dosis: lo tienes método a método en molienda de café para cafetera.

Lo que sí es asunto de la dosis: cuando cambies de grosor, vuelve a pesar. La cuchara que tenías calibrada deja de valer, porque el molido fino cabe mejor en el mismo hueco. Si mueles en casa con un molinillo de cuchillas —tipo Bosch, Orbegozo o Grunkel—, controla el grosor por segundos de molido: cronometra una vez, apunta el tiempo y repite cada mañana. El café en grano y el molido, eso sí, son surtido en ampliación: la categoría de café en grano todavía no está a la venta y avisamos por email en cuanto llegue.

Errores que estropean la medida

  • Prensar el café en la italiana. El único método donde se prensa es el espresso.
  • Pasarse de agua en la moka. Siempre por debajo de la válvula de seguridad.
  • Usar «la cuchara» sin saber cuánto es. Entre una de postre y una sopera colmada hay casi 9 g de diferencia.
  • Pesar un café ya pasado. El molido abierto pierde aroma y acabas subiendo gramos cuando el problema es otro; cuánto aguanta y cómo guardarlo, en cómo conservar el café.
  • Agua hirviendo. A 100 °C quemas el café. El punto está entre 92 y 96 °C: si ha hervido, espera medio minuto.

Chuleta rápida

  • Espresso: 7-9 g simple, 16-18 g doble, ratio 1:2 en 25-30 segundos.
  • Italiana: filtro lleno al ras, sin apretar, agua bajo la válvula.
  • Goteo y filtro manual: 60 g por litro, 15 g por taza de 250 ml.
  • Prensa francesa: 30 g por medio litro, 4 minutos, molido grueso.

Pesa el café una semana. Verás que la dosis que llevabas años echando a ojo no era la que creías, y acabarás calculándola solo, con cuchara y sin báscula.

Y si quieres ponérselo fácil a la medida, dos caminos: un molinillo para moler cada día justo lo que gastas —los tienes en nuestra sección de molinillos de café— o las cápsulas de café, con la dosis ya resuelta de fábrica. En ambos casos, entrega en 24-48 horas laborables en península y Baleares.